AB PADRE BAZAN

La Reencarnación A La Luz De La Ciencia Y El Evangelio

INTRODUCCIÓN

El tema de la reencarnación se está poniendo de moda en algunos círculos, gracias, sobre todo, al llamado "New Age".

En Miami hizo su contribución al mismo un afamado siquiatra de esa ciudad del estado de La Florida, el Dr. Brian L. Weiss, quien ya ha escrito varios libros sobre dicho asunto.

Su libro más conocido es, sin duda, "Muchas Vidas, Muchos Sabios", que ha tenido también gran difusión en la República Dominicana y es el que me propongo comentar y refutar en estas páginas.

El autor, según se dice, es un científico, con notable éxito en su profesión, habiendo llegado a ser conocido internacionalmente, gracias, sobre todo, a las traducciones de sus libros y a una serie de conferencias que está ofreciendo en distintos países.

Su obra "Muchas Vidas, Muchos Sabios" fue publicada en español por el editor Javier Vergara, de España.

Desde el primer momento podemos decir que esta obra no es, en modo alguno, un modelo de trabajo científico, por cuanto, de unas pocas experiencias en un campo tan delicado como la mente humana, cosa que tendría que saber muy bien un siquiatra, llega a la absoluta conclusión de que, con ellas, la reencarnación ha quedado totalmente probada.

Lo científico, como puede atestiguarlo cualquiera que esté dedicado de lleno a la ciencia, es la duda, la investigación exhaustiva, el no admitir como cierto algo hasta que no haya quedado totalmente demostrado. Yo puedo asegurar que lo que hace el Dr. Weiss es, precisamente, lo contrario.

AFIRMACIONES FALSAS

Entrando en la materia del libro en cuestión, que resultó ser un "best-seller" en algunas partes, lo que demuestra el gran interés que sobre estos temas tiene la mayor parte de la gente, podemos afirmar que se trata, más que nada, de un libro de ciencia-ficción, ya que comienza por dar, sin documentación alguna que lo corrobore, una serie de datos falsos sacados, posiblemente, de algún manual de teosofía o algo por el estilo. (La teosofía es una especie de religión que enseña la reencarnación).

En la página 38, el autor afirma sin género de dudas:

Había, ciertamente, referencias a la reencarnación en el Antiguo Testamento. En el año 325 d.C., el emperador romano Constantino el Grande, junto con Helena, su madre, había eliminado las referencias a la reencarnación contenidas en el Nuevo Testamento.

Esto lo dice un "científico", sin molestarse siquiera en informar a sus lectores de dónde sacó ese dato, lo que es ciertamente inaceptable en cualquier autor serio. Tampoco nos dice cuáles son esas referencias que existen en el Antiguo Testamento.

Pero es que la afirmación misma es una tontería. Constantino el Grande, como se sabe, fue un emperador romano del siglo IV que, atribuyendo la victoria sobre su rival Majencio y, por ende, la corona imperial, a la intervención de Cristo, se sintió obligado a favorecer la propagación de su doctrina y a defender a sus seguidores, los cristianos, que hasta entonces habían sido frecuentemente perseguidos por anteriores emperadores.

Es indiscutible que Constantino, quien fue bautizado sólo al final de su vida, trató de influir en las actividades de la Iglesia, usando y abusando de su poder como emperador, pero nunca pudo inmiscuirse en asuntos propios de la doctrina cristiana. Tal cosa hubiera encontrado una viva oposición y no hubiera pasado desapercibida. Hoy todo el mundo sabría lo que había sucedido.

¿O es que los cristianos hemos de aprender del Dr. Weiss lo que hubiera tenido tanta importancia para nosotros y que hasta ahora se habría mantenido oculto gracias a una conspiración o algo así? ¿Es que en la Iglesia somos todos unos tontos que no estamos al tanto de cosas tan importantes?

La afirmación del Dr. Weiss no aparece en ningún libro serio, y él ni siquiera se toma el trabajo de ofrecer ninguna cita al respecto, lo que demuestra que acepta todo lo que le pueda convenir a sus propósitos, sin molestarse siquiera en averiguar si es verdad o no. ¿Es esto científico?

Sin embargo, en el "Glosario Teosófico" de Helena P. Blavatsky, (4a. Edición, Editorial Kier S.A., Buenos Aires), página 648, se dice: En el Nuevo Testamento se encuentran varias alusiones a esta doctrina (de la reencarnación): (Mateo XVII,12,13; Marcos VI 14,16; Juan IX 1,2; etc.), y así la vemos plenamente admitida por numerosos Padres de la Iglesia.

Veamos cuáles son estas famosas alusiones que se atreve a señalar el "Glosario Teosófico", que son, probablemente, las mismas que, según Weiss, fueron "suprimidas" por Constantino y su madre.

En Mateo 17, 12-13: Pues les digo que Elías vino ya y, en vez de reconocerlo, lo trataron a su antojo.

Había en el pueblo judío la creencia de que Elías, un gran profeta que según la Biblia fue arrebatado al cielo en un carro de fuego (2 Reyes 2,11), volvería al final de los tiempos.

En la cita mencionada Jesús está diciendo que, en realidad, es como si Elías hubiera venido, ya que Juan el Bautista había hecho el trabajo que se suponía hiciera el profeta de haber vuelto, pero en modo alguno quiso decir que Juan y Elías fuesen la misma persona. Esto se puede deducir fácilmente de todo el contexto.

Curiosamente, como lo reseña Juan el apóstol, el propio Bautista se encargará de negar tal aseveración: Este fue el testimonio de Juan, cuando las autoridades judías enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: -Tú, ¿quién eres? El lo reconoció, no se negó a responder; y lo reconoció así: -Yo no soy el Mesías. Le preguntaron: -Entonces, ¿qué? ¿Eres tú Elías? Contestó él: -No lo soy (1,19-21).

Más claro el agua.

En Marcos 6,14-16: Como su fama (la de Jesús) se había extendido, el rey Herodes oyó lo que se decía, que Juan Bautista había resucitado, y por eso los poderes actuaban en él. Otros, en cambio, opinaban que era Elías, y otros que era un profeta comparable a los antiguos.

Es posible que los judíos creyesen que Dios, con su poder, enviara a Elías o a otro profeta en una nueva forma, como la que tenía Juan, ya que en el Antiguo Testamento se hace mención de distintos ángeles que se aparecieron a distintos personajes en forma humana, y ya sabemos que para Dios todo es posible.

Pero esto no significa que la creencia en la reencarnación estuviera arraigada entre ellos, como lo debería saber el Dr. Weiss, que es judío.

En Juan 9, 1-2: Al pasar vio Jesús un hombre ciego de nacimiento. Le preguntaron sus discípulos: -Maestro, ¿quién había pecado, él o sus padres, para que naciera ciego?

Esto, en realidad, sería una alusion a la llamada "ley del karma", por la que se explica que todo lo que sucede es producto de pecados cometidos en esta vida o en vidas anteriores.

Por otro lado, se da sólo la cita de la pregunta, pero sin ofrecer la respuesta que a continuación les da Jesús: Ni había pecado él ni tampoco sus padres, pero así se manifestarán en él las obras de Dios (9,3).

Entre los judíos, ciertamente, existía la creencia de que lo malo que nos sucede en esta vida es castigo de acciones propias o de otros, aunque no en vidas pasadas. Eso es algo que aún hoy día está arraigado en mucha gente, que piensa que todo lo malo que pasa es un castigo de Dios. Eso nunca lo enseñó Jesús.

Como vemos, pues, ninguna de las supuestas alusiones a la reencarnación, que según el "Glosario Teosófico" aparecen en el Nuevo Testamento, tiene peso alguno para probar lo que se pretende.

QUÉ ES LA REENCARNACIÓN

Es bueno refrescar la memoria de mis lectores diciéndoles que en otras religiones y grupos humanos la idea de la reencarnación ha estado bien arraigada desde muy antiguo, sobre todo entre los hindúes y los budistas.

Según ellos, las diferencias que se notan entre los humanos, las enfermedades y diversidad de clases sociales, se explican por la ley del "karma", que obliga a un sujeto a reencarnarse en otro cuerpo para irse purificando de los pecados en las vidas pasadas, llegando eventualmente a escaparse del ciclo fatal de re-nacimientos o "samsara", si se logra alcanzar la iluminación.

Pese a lo que digan los teósofos y otros creyentes de la reencarnación, ésta nunca ha formado parte de las doctrinas del cristianismo, ni del Judaísmo (con excepción, si acaso, de algunos de los seguidores de la Kabala), ni del Islamismo, como tampoco de doctrinas religiosas tales como el confucianismo.

REENCARNACIÓN SEGÚN LA TEOSOFÍA

Con todo, en la obra citada de Helena P.Blavatsky, en la página 646, se dice: Reencarnación: Es la doctrina del renacimiento, en la cual creían Jesús y los apóstoles, lo mismo que toda la gente de aquellos tiempos, pero negado por los cristianos (que no parecen comprender la doctrina de sus propios evangelios), puesto que la Reencarnación es enseñada claramente por la Biblia, como lo es en todas las demás escrituras antiguas. Todos los egipcios convertidos al Cristianismo, los Padres de la Iglesia y otros creían en dicha doctrina, como lo prueban los escritos de ellos.

No es fácil decir tantas falsedades en tan poco espacio, pero esa es la característica de toda la obra de la Blavatsky. De algún libro como éste tiene que haber sacado el Dr. Weiss las afirmaciones vertidas en la página 38 de su libro.

Al menos pienso que aprendió del libro de la conocida teósofa a afirmar sin probar nada, pues tampoco ella da una sola cita ni usa bibliografía alguna para probar lo que con tanta fuerza asegura.

MÁS AFIRMACIONES FALSAS

En la misma página 38 sigue diciendo el Dr. Weiss: El segundo Concilio de Constantinopla, reunido en el 553, confirmó ese acto (lo que según Weiss hizo Constantino), y declaró herética la idea de la reencarnación. Al parecer, consideraban que esta idea debilitaría el creciente poder de la Iglesia, al conceder a los seres humanos demasiado tiempo para buscar la salvación.

Como vemos, el distinguido siquiatra está lleno de prejuicios contra la Iglesia, y su opinión no se puede considerar la de un autor serio, pues lo que dice no tiene asidero documental de ningún tipo.

Si la Iglesia rechaza la idea de la reencarnación es porque resulta incompatible con lo enseñado por Jesucristo y, lógicamente, ha de ser considerada contraria a lo que un cristiano debe creer. Pero resulta absurdo querer acusar a la Iglesia de haber cambiado algo de su doctrina sólo para mantener su poder.

Ahí sí que ni los Papas más corruptos, que los hubo, pudieron meterse, pues el tesoro de la doctrina es algo tan sagrado, que la Iglesia lo ha preservado con el auxilio del Espíritu Santo, sin que nadie haya podido atreverse a tocarlo.

Lamentablemente el Dr. Weiss, en la misma página 38, sigue deslizando otras afirmaciones erróneas, que ponen en tela de juicio su seriedad al manejar este tema.

Así, siguiendo a los teósofos, sigue diciendo: Sin embargo, las referencias originarias habían existido; los primeros padres de la Iglesia aceptaban el concepto de la reencarnación. Los primeros gnósticos - Clemente de Alejandría, Orígenes, san Jerónimo y muchos otros - estaban convencidos de haber vivido anteriormente y de que volverían a hacerlo.

Todo esto lo dice el Dr. Weiss sin una sola cita que ratifique la afirmación, lo que va en contra de todo principio ético y de todo rigor científico. ¡Vaya descaro!

LA TEORÍA DE ORÍGENES

Aquí se produce aquello de "oír campanas sin saber donde". En realidad, tanto Clemente de Alejandría como Orígenes, principales representantes de la escuela teológica de Alejandría en el siglo III, defendieron el principio de una forma especial de conocimiento o "gnosis" sobre Dios, Jesucristo y los misterios de la fe. Pero ambos, en forma sostenida y sin dejar lugar a dudas, condenaron a los "gnósticos" y sus doctrinas, entre las que se hallaba la idea de la reencarnación.

Ciertamente Orígenes expuso una teoría muy singular conocida como "pre-existencia de las almas". Según él, al comienzo Dios creó puras inteligencias o "noes", las cuales fueron dotadas de un cuerpo etéreo, pues sólo Dios era incorpóreo. Todas, poco a poco, fueron enfriándose en el fervor y se volvieron "almas". El grado de su caída las diferenció en ángeles, hombres o demonios. Luego Dios creó el mundo sensible y dio a los hombres un cuerpo como medio de redención.

Esta hipótesis, bastante descabellada por cierto, no es exactamente reencarnación, aunque podría aceptarse que la idea se le parece un poco. Pero de ahí a afirmar que los tres - la verdad es que no sé a santo de qué incluye a san Jerónimo - estaban convencidos de haber vivido anteriormente y de que volverían a hacerlo hay un gran trecho. Puede que Orígenes pensara, dada su teoría, que había vivido anteriormente en forma puramente espiritual, pero en modo alguno los otros dos.

Hablando sobre el tema, el famoso teólogo Hans Küng afirma: Todos los Padres de la Iglesia - comenzando con Hipólito e Ireneo en el siglo segundo - y del mismo modo los Concilios posteriores, se opusieron a la doctrina de la reencarnación mantenida por los pitagóricos y los filósofos platónicos ("Eternal Life?" Doubleday, 1985, página 63).

Este teólogo, a quien nadie podría acusar de atrasado, dedica varias páginas de su obra al tema de la reencarnación, para llegar a la conclusión de que no tiene base alguna en la Sagrada Escritura ni puede considerarse compatible con la fe cristiana.

Pero el Dr. Weiss, por lo visto, no tiene mucho respeto por la doctrina católica, de la que se atreve a hablar sin conocimiento.

Esto último lo demuestra bien a las claras cuando, haciendo la presentación de la protagonista de su obra, Catherine, la que había de someterse a una serie de sesiones hipnóticas durante las cuales "revelaría" datos de varias "vidas anteriores", el Dr. Weiss señala: En cuanto a su religión, era simple y no se planteaba dudas. Se le había enseñado a creer en la ideología y las prácticas católicas tradicionales, sin que ella pusiera realmente en tela de juicio la verdad y la validez de su credo. Estaba segura de que, si una era buena católica y vivía como era debido, respetando la fe y sus ritos, sería recompensada con el paraíso; si no, sufriría el purgatorio o el infierno. Un Dios patriarcal y su Hijo se encargaban de esas decisiones definitivas (Páginas 20-21).

Esta es una muestra clara de la falta de respeto que el Dr. Weiss muestra por la fe, no sólo de los católicos, sino de todos los cristianos.

En realidad, al llegar a la absoluta conclusión de que la reencarnación es una verdad "científicamente probada", tiene que concluir que los que no creen en ella son unos idiotas que están perdiendo miserablemente el tiempo.

Yo pienso que el Dr. Weiss se ha convertido a una religión y la defiende con el ardor de un neófito. Por eso no es extraño que trate de rebajar otras creencias, aunque sea lanzando afirmaciones sin documentación alguna.

Un verdadero científico no se atrevería a asegurar ciertas cosas, sobre todo si no las puede probar. Porque, de ser verdad lo que el Dr. Weiss considera probado, estaríamos ante uno de los descubrimientos más trascendentales de la Historia, y cientos de millones de personas tendríamos que repensar nuestras creencias a la luz de estos descubrimientos.

MUCHAS VIDAS, MUCHOS SABIOS

Vayamos ahora al asunto mismo del libro del Dr. Weiss. Según el autor se trata de un documentado experimento que comenzó sólo como una forma de buscar la curación de una paciente llamada Catherine.

Esta joven presentaba problemas sicológicos que la llevaron a la consulta del Dr. Weiss en su calidad de siquiatra. Este comenzó a tratarla como tal y así transcurrieron dieciocho meses de sicoterapia intensiva (página 25), hasta que, viendo que no lograba mayores progresos, y consiguiendo al fin el permiso de la paciente, comenzó a usar la hipnosis.

Fue en la segunda sesión cuando ocurrió lo inesperado (página 30). Allí Catherine comienza a hablar, bajo estado hipnótico, de otra vida que, según ella, había ocurrido casi dos mil años antes de Cristo. Esto, lógicamente, sorprendió al Dr. Weiss, ya que algo así nunca le había ocurrido anteriormente (página 31).

Hasta ese momento, por lo que podemos deducir, el Dr. Weiss se consideraba un siquiatra experimentado y bien preparado. Sin embargo, no parece haber estado familiarizado con lo que hoy constituye una ciencia apasionante: la parasicología.

El llega a reconocerlo, aunque sea indirectamente: Comencé a comprender que, si bien me tenía por profesional bien informado con respecto a todas las dimensiones de la mente, mi instrucción era muy limitada (Página 44).

Es verdad que luego trató de ponerse al tanto para poder explicar lo que podría estar pasando, pero ya para entonces lo único que buscaba, por lo visto, era confirmar lo que para él no tenía lugar a dudas: que Catherine había vivido varias vidas en el pasado, y que todo lo que decía eran verdades indiscutibles.

Es como el que encuentra una mina y quisiera que fuese de las que están llenas de oro, y no se resigna al hecho de pensar que puedan descubrir lo contrario.

UNA DEMOSTRACIÓN DE IGNORANCIA

Si de verdad hubiera ido a estudiar lo que debía, el Dr. Weiss no se hubiera extrañado de que la "medium", en este caso su paciente Catherine, le revelara detalles de su padre y de un hijo suyo muerto a destiempo, que cualquier parasicólogo sabe que es algo posible gracias a lo que se llama "percepción extra-sensorial" o ESP.

Pero resulta que, después de leerse montones de libros, el Dr. Weiss escribe en la página 59 del suyo: Y ahora, en 1982, en mi tranquilo y penumbroso consultorio, una ensordecedora cascada de verdades ocultas, secretas, caía en torrentes sobre mí. Nadaba en un mar espiritual y me encantaba esa agua. Tenía piel de gallina en los brazos. Catherine no podía conocer esa información en modo alguno. Ni siquiera tenía manera de averigüarla. El nombre hebreo de mi padre, el hecho de que un hijo mío hubiera muerto en la primera infancia con un defecto cardíaco que sólo se presenta una vez en diez millones, mis dudas sobre la medicina, la muerte de mi padre y la elección del nombre de mi hija: todo era demasiado, muy específico, excesivamente cierto. Catherine, esta técnica de laboratorio tan poco cultivada, actuaba como conducto de conocimientos trascendentales. Y si podía revelar estas verdades, ¿qué más había allí? Necesitaba saber más.

Esto es realmente increíble en un científico - nada menos que siquiatra -, que además afirma que revolvió bibliotecas (página 43) para aprender más sobre lo que estaba ocurriendo.

MENSAJES TELEPÁTICOS

La telepatía es ya un hecho demostrado, así como otras formas de transmisión que son objeto de estudio por parte de la parasicología.

Alguien que debía saber las capacidades maravillosas del inconsciente se asombra, sin embargo, de que se le revelen no "conocimientos trascendentales" sino cosas que ya sabía conscientemente y que Catherine simplemente estaba recibiendo en su inconsciente. ¿Cómo extrañarnos de que haya tanta gente acudiendo a síquicos, adivinos y toda clase de charlatanes, si todo un señor siquiatra se quedó maravillado con una manifestación tan simple del poder del inconsciente?

Los conductores de estos "conocimientos" andan por ahí a montones. Y no son siquiera "técnicas de laboratorio", sino hasta ignorantes viejecitas que no saben leer ni escribir, o gente sin cultura alguna.

Hay personas que creen tener el don de "hablar con los muertos", o recibir mensajes del más allá, y no son sino sujetos aptos para convertirse en instrumentos capaces de "leer la mente ajena" por medio de la telepatía u otro de los medios que emplea su inconsciente.

Lo que dicen puede realmente asombrar a cualquiera que no esté debidamente informado, llegando a la convicción de que fue alguien del "más allá" quien se lo transmitió, cuando en realidad ha sido el mismo sujeto sentado a su lado el que le ha hecho saber, inconscientemente, lo que él mismo, quizás, no podría recordar conscientemente.

Claro que también lo podría captar de otras personas y por otros medios puestos a su disposición por el inconsciente, pero no es nuestro propósito analizar ahora todo eso.

Si el Dr. Weiss no hubiera llegado a la conclusión de que había "descubierto el Mediterráneo", podría haber seguido estudiando más el tema y aportar, con la ayuda de expertos en la materia, nuevos adelantos en la búsqueda de las capacidades de la mente humana.

Pero el Dr. Weiss descubrió realmente otra cosa, y es que este asunto de la reencarnación es un negocio fabuloso. No sé si ya a estas horas es millonario, pero la venta de sus libros y sus conferencias en muchos lugares, donde sobra gente ávida por todo lo oculto y misterioso, le están rindiendo un montón de dinero, lo que es suficiente razón para seguir propalando mentiras con viso de verdades científicas.

LOS LÍMITES DE LA CIENCIA

Dice la Enciclopedia Internacional de Siquiatría, Sicoanálisis y Neurología, editada por Benjamin B. Wolman y publicada por Aesculapius Publishers, Inc. 1977, vol. 8, pag. 184 (La publicación es en inglés. La traducción es mía): La investigación sobre la supervivencia trata de aclarar los supuestos fantasmas, apariciones, "poltergeists", reencarnación, mensajes mediumnísticos de los muertos, y experiencias "fuera del cuerpo". La investigación no justifica conclusiones firmes porque, a pesar de controlar eficientemente el fraude, las normales fuentes de información y los éxitos casuales, no puede controlar el ESP (percepción extrasensorial) o la PK (sicokinesis).

La contrahipótesis a la supervivencia es llamada la hipótesis "super-ESP". Por ejemplo, supóngase que un medium da un "mensaje de un muerto" que la persona "sentada" a su lado conoce como verdadero. Aún si estos mensajes no son fraudulentos o adivinaciones al azar (por pura suerte), o sugeridas por claves obtenidas en la conversación con el "sentado", ellas pueden venir de la telepatía. Y si, como ha sucedido, el mensaje describe algo que nadie conoce, la fuente podría ser la habilidad clarividente del medium. Fantasmas o apariciones pueden ser explicados igualmente como pensamientos proyectados hacia afuera por PK (sicokinesis).

Fenómenos de "poltergeist" (ruidos extraños e inexplicables) parecen explicables como PK resultante de una hostilidad reprimida. La evidencia de reencarnación es explicable como impresiones ESP que un niño construye en una personalidad imaginaria. Las investigaciones cruciales sobre supervivencia parecen imposibles hasta que no conozcamos los límites para el ESP y el PK. (Los paréntesis explicativos son míos).

LA CIENCIA EN CONTRA DEL DR. WEISS

Una cosa de la que el Dr. Weiss debe estar ya enterado a estas horas es que él ni siquiera puede ser considerado pionero en esto de las regresiones a supuestas vidas anteriores. Y como, en lugar de investigar, dio por sentado lo que no era más que un engaño bien tramado del inconsciente de su paciente, se ha dedicado a propalar embustes, por los que, lamentablemente para la ciencia, aunque muy afortunadamente para él, está percibiendo abundante dinero.

¡Qué desgracia para la humanidad que los que deben enseñar se vuelvan también charlatanes!

Por suerte hay muchos científicos dispuestos no sólo a sacrificar horas de sueño, sino también todo el oro del mundo, con tal de servir a la verdad.

Voy a acudir a la experiencia y conocimientos de uno de los mejores parasicólogos de hoy, el padre Oscar González Quevedo, profesor de Parasicología en varias Universidades de Brasil, América Latina Y España y autor de numerosos libros sobre el tema.

En su libro "El Rostro Oculto de la Mente" nos da una idea de las fantásticas posibilidades del inconsciente y hasta nos ofrece algunos ejemplos de supuestas "reencarnaciones" que fueron analizadas científicamente hasta encontrar la clave de lo que estaba ocurriendo.

Nos presenta, por ejemplo, el caso de Helena Smith, una medium espiritista, cuyo inconsciente hasta inventó una lengua "marciana" que tenía todas las características de ser auténtica, lo que luego resultó ser una imitación clara del francés en cuanto a sus reglas, pero con palabras totalmente diferentes ( Ver páginas 158-163).

Este caso fue bien estudiado por dos parasicólogos, Víctor Henry y Theodore Flournoy, quienes, lejos de dejarse llevar por fantasías reencarnacionistas, investigaron a fondo que no sólo lo de la "lengua marciana", sino también todas las fantasías que iba describiendo la señora Smith fueron puro invento de su inconsciente.

La explicación que ofrece el Padre González Quevedo nos ayudará a conocer lo que ocurrió con Catherine, la paciente del Dr. Weiss.

Generalmente el inconsciente necesita algún tiempo para "ir abriendo la puerta del sótano" donde está escondido y así manifestarse. Por regla general se manifiesta gradualmente. Al comienzo de las manifestaciones es fácil a los especialistas descubrir las explicaciones de los fenómenos. Cuando un "mago" ya se "desarrolló", esto es, cuando el inconsciente ya tiene bastante o totalmente "abierta la puerta", puede resultar dificilísimo al investigador explicar las manifestaciones a no ser por comparación con otros casos semejantes observados desde el principio (Página 161).

Y un poco más adelante, en el mismo capítulo 11 dedicado al TALENTO DEL INCONSCIENTE, dice: El inconsciente necesitó tiempo para manifestar parte de sus posibilidades. Pero después de la aventura marciana ya tenemos un inconsciente bastante "desarrollado", "la puerta" ya está bastante abierta. El tiempo necesario para nuevas elucubraciones es cada vez menor, el talento inconsciente de una persona inculta aparece cada vez más prodigioso (Página 162).

En la página siguiente (163) dice algo muy importante para nuestro caso: Otro aspecto del trabajo del inconsciente es el del aumento de dramatización y simbolización a partir de estímulos a veces mínimos, imperceptibles, quizás sólo hiperestéticamente captados.

Al final de ese capítulo el autor ofrece un resumen que también resulta muy útil:

No sólo "el inconsciente puede hacer todo lo que hace el consciente", como decía RICHET, sino que incluso supera ampliamente en inteligencia al consciente.

El inconsciente, por otra parte, tiende a dramatizar siguiendo las propias ideas; frecuentemente amplía mínimos estímulos y los interpreta; a veces recurre a dramatizaciones o símbolos tan exagerados que podemos decir que se convierte en una caja de resonancia.

A este conjunto de notables cualidades lo llamamos "talento del inconsciente" (Página 166).

CASOS DE "REENCARNACIÓN"

No sólo en el libro que ahora citamos, sino también en otras de sus obras, el Padre González Quevedo ha analizado varios casos de supuestas reencarnaciones, a los que los científicos han logrado dar explicaciones coherentes, siguiendo los parámetros de las ciencias y en especial de la Parasicología.

Esto demuestra que el Dr. Weiss y los varios imitadores que están apareciendo, no tienen nada de original, pues casos así ya fueron estudiados a principio de este siglo, por verdaderos científicos, que se dieron a la tarea de ir hasta las últimas consecuencias antes de aceptar, sin mayor investigación, que estaban ante un caso de reencarnación.

Para no salirme de EL ROSTRO OCULTO DE LA MENTE, que deberían leer todos los que quieran aprender a defenderse de la invasión de tantos charlatanes como hoy tenemos, para confusión de tantísima gente, voy a citar uno que tiene como protagonista a la propia HELENA SMITH, la de la aventura marciana. Hemos de agregar que esta señora, durante ese estadio, no sólo inventó una lengua, sino que dramatizó toda una serie de episodios en distintos planetas como si fuera una novela de televisión.

Veamos lo que dice el P.González Quevedo:

Helena SMITH afirmó, durante un trance, que en una reencarnación anterior (!?), había sido la reina Antonieta, y todavía antes, Simandini, hija de un jeque árabe y esposa del príncipe hindú Sivrouka NAYAKA, señor de Kanara. Vivían en una fortaleza de Tschandraguiri, construida por su esposo en 1401...

Todo el esplendor y lujo oriental era descrito de un modo medio fantasmagórico por Helena. Describió también hechos históricos de la época. Pero lo sorprendente, o al menos lo que más nos interesa es que en una ocasión, en trance, escribió una línea en árabe y empleó palabras del sánscrito. Fue solamente después de mucho trabajo que los profesores de la Universidad consiguieron verificar que la línea en árabe y las palabras en sánscrito eran reales, como también los hechos históricos a que había aludido.

El Dr. FLOURNOY se fingió espiritista para poder investigar con plena libertad el caso H. SMITH. Después de varios años de observación de la medium y pacientísimos estudios, llegó a la conclusión clara e indiscutible que todo era fraude, inconsciente, pero fraude. Todos los datos, personajes, acontecimientos históricos a que Helena aludía, provenían de un libro en francés (única lengua que ella conocía), muy raro en Ginebra, publicado en 1828. La frase árabe había sido escrita por un médico en la dedicatoria con que ofrecía a un amigo el libro escrito por él en la misma Ginebra. El médico, Dr. RAPIN, había frecuentado la casa de H.SMITH.

En cuanto a las palabras en sánscrito, se comprobó que Helena SMITH había ojeado una gramática y un diccionario sánscritos.

No se trataba de leer o hablar "el sánscrito", como se ha afirmado con una exageración poco sincera. FLOURNOY dice que eran solamente algunas palabras en sánscrito, escritas o pronunciadas. FLOURNOY sugiere la explicación: "Uno de los miembros de la Sociedad de Investigaciones Psíquicas de Ginebra, el Sr. J., había estudiado alguna cosa de este idioma, raro en Suiza, y tenía una gramática del mismo (Harler, C. de: "Grammaire pratique de la langue sanscrite", (Paris, Lovaina, Bonn, 1878) en el propio aposento donde se realizaban las sesiones; en esa casa, H.SMITH estuvo haciendo sesiones durante un año entero, precisamente el que precedió a la erupción de la fantasía hindú (Páginas 123-124).

ANÁLISIS SOMERO DEL CASO DE CATHERINE

Si el Dr. Weiss hubiera sido parasicólogo, o al menos hubiera tenido la suficiente humildad para reconocer su ignorancia sobre esta ciencia, hubiera tratado de ir al fondo del problema y analizar este caso como lo hizo el Dr. Flournoy en Francia con Helena Smith.

Lamentablemente optó por el camino más fácil, más cómodo y más, pero mucho más productivo.

En lugar de aplicar un método científico, fue al principio una víctima del inconsciente excitado de Catherine, y esto porque la paciente tenía problemas de índole sicológico y porque, además, estaba en estado de hipnosis. Luego se entusiasmó tanto pensando que podría convertirse en algo así como en un "gurú", en un descubridor de nuevos caminos que, lamentablemente para él, no pudo darse cuenta de que los tales estaban ya demasiado trillados.

Si alguien pudo hacer el estudio minucioso y concienzudo del caso CATHERINE lo fue el Dr. Weiss, pero perdió la oportunidad de servir a la ciencia ante la tentación de ganar dinero fácil.

Con los datos facilitados por el libro del P.González Quevedo podemos hacer un "análisis somero" de la situación. Y digo "somero" porque no tenemos todos los datos a mano, ni siquiera conocemos a la paciente, y en segundo lugar porque para un estudio profundo habría que tener la capacidad, el entrenamiento y la experiencia de un buen parasicólogo.

Pero no se necesita serlo para descubrir que el Dr. Weiss lo que nos quiere es "dar gato por liebre".

La paciente CATHERINE, algo que sabemos por el propio libro del Dr. Weiss, tenía problemas sicológicos que él, como siquiatra, estaba tratando. Parece ser que no eran muy sencillos cuando, después de dieciocho meses de sicoterapia intensiva, decide recurrir a la hipnosis, previo acuerdo de la paciente.

Ya aquí, en estado de hipnosis, la paciente comienza a 'revelar' al Dr. Weiss una serie de cosas fáciles de captar por el inconsciente, ya que estaban en el consciente o el inconsciente del Dr. Weiss.

Cuando éste se asombra de lo que está oyendo, algo inaudito para un científico en la rama de la siquiatría, comienza a leer libros. Pero ¿qué libros?

Por lo visto se dedicó a buscar los que hablaban de la comunicación con los muertos y de reencarnación, y se convenció enseguida de que éste era su caso.

Iba, pues, a las sesiones de hipnosis con Catherine totalmente predispuesto, de modo que él mismo le estaba sirviendo de estímulo al inconsciente de la paciente para que fabricara toda clase de historias.

Y el inconsciente de Catherine, ni corto ni perezoso, se dio maña para hacer historias y dramatizaciones de vidas anteriores, sabiendo, por demás, que estaba complaciendo al Dr. Weiss, que escuchaba alelado.

Como explica el P.González Quevedo, "la puerta" comenzó a abrirse y se fue ensanchando cada día más. Aquellas invenciones se fueron perfeccionando y ya nunca pararon. Mientras, el consciente de la paciente seguía sin enterarse, pues todo sucedía entre el consciente del Dr. Weiss y el inconsciente de Catherine.

EL ASOMBRO PRODUCTO DE LA IGNORANCIA

Tenemos que pensar que si una cosa así causa asombro en un siquiatra, que se supone experimentado y entrenado para los problemas de la mente, ¿qué ha de pasar con la absoluta mayoría de la gente, que en esta materia es totalmente ignorante?

Esa es la razón por la que están hoy tan de moda, en este siglo de tan rápidos adelantos y descubrimientos científicos y tecnológicos, lo que ya lo estuvo muchos siglos atrás: el ocultismo, el espiritismo, el siquismo, el curanderismo, la astrología y toda clase de supercherías.

Si a esto se agrega que hoy el llamado movimiento "New Age" da auge y alberga toda esta "parafernalia" de la peor ignorancia, podemos imaginar hacia dónde vamos: a un embrutecimiento cada vez mayor.

Por eso es tan importante que los cristianos estemos alertas y conscientes de lo que está pasando, a fin de no dejarnos engañar por esta ola malévola que quiere engullirnos a todos.

La ciencia nos demuestra bien a las claras que todas estas manifestaciones tienen su explicación, sin que tengamos que acudir, en ningún momento, al cuento de la comunicación con los muertos o la reencarnación.

Pero tenemos delante una realidad que no podemos soslayar: hay muchos intereses creados en esta gran industria que se está desarrollando con tantos dispositivos tecnológicos a su alcance.

Hoy en día se ofrecen análisis computarizados de vidas anteriores. Estamos viendo cómo se multiplican las cadenas de síquicos que cobran una barbaridad por cada minuto que pasan en el teléfono. Las "lectoras de cartas" mantienen su clientela. Ya tenemos "botánicas" en todos los rincones.

Y los medios de comunicación ¿qué?

Pues que son cómplices de todos estos absurdos, pues no sólo transmiten anuncios, sino que contratan a astrólogos para que hagan sus horóscopos, como los que son publicados cada día en la prensa o son leídos o divulgados por radio y televisión.

Además, no hay programa de panel o de entrevistas donde no se presente cualquier charlatán a decir todo lo que se le ocurra, con la complacencia de los presentadores, que saben que estos temas encantan a una gran parte de la audiencia.

¿Cómo vamos, pues, a combatir tanta ignorancia, si cada día ésta se sigue expandiendo por todos los medios posibles?

Los fenómenos paranormales, que son el objeto de estudio de la Parasicología, son realmente asombrosos. Si no hay un análisis científico de los mismos la gente puede llegar a conclusiones supersticiosas, como a las que habitualmente se ha llegado.

Tenemos, pues, que hacer algo, al menos para no ser absorbidos por la corriente de estupidez que recorre el mundo y que amenaza por tragarnos con la fuerza de un torbellino.

Dios ha de pedir cuenta a tantos explotadores de la ignorancia ajena. Si la drogadicción está causando terribles estragos en millones de personas, para ventaja personal de los traficantes, la explotación de los fenómenos paranormales está llenando los bolsillos de muchos, mientras la gente vive en el miedo, en la confusión y en la esclavitud que produce el depender de los síquicos, astrólogos y toda esa ralea de charlatanes.

POR QUÉ ES ATRACTIVA LA IDEA DE LA REENCARNACIÓN

Muchos están aceptando la idea de la reencarnación por la sencilla razón de que les quita toda la responsabilidad de sus actos. Total, hagamos lo que hagamos, luego voy a volver a vivir, pero no tendré conciencia de lo que he sido en vidas anteriores, de modo que no he de sufrir de verdad por algo que haya hecho, o, al menos, no he de enterarme.

Si lo pensamos bien, tendríamos que concluir que la reencarnación no nos aporta absolutamente nada, pues no hay persona que se acuerde de lo que haya pasado en una supuesta vida anterior.

Pero la idea de tener que dar cuentas a Dios en una especie de juicio y, sobre todo, correr el riesgo de perderse para siempre sin posibilidad alguna de remisión, es algo que mucha gente teme y, por lo mismo, trata de poner a sus espaldas aunque sea engañándose.

El problema es que si eso es una realidad no la vamos a cambiar sólo porque no nos guste, y lo que hay que dilucidar es si consideramos como verdadera una cosa o la otra.

Para llegar a tal definición Dios nos ha dado todos los medios necesarios, pues nos ha ofrecido su Revelación, que es la que debe guiar nuestros pasos.

Aquellos que, sin culpa alguna, no hayan conocido esta Revelación, no tendrán que temer, pero los que han nacido y se han criado en un ambiente cristiano deberían pensarlo muy bien antes de lanzarse por el fácil camino de la aceptación de la reencarnación sin más ni más.

Como veremos a continuación, hay pueblos que desde hace miles de años viven inmersos en esas creencias, que forman parte de su patrimonio cultural y de su identidad nacional.

Pero ése no es nuestro caso. Ni siquiera el caso de algunas religiones primitivas, como las que son base de la "santería", la lucumí o la yoruba, que ahora también aceptan la idea de la reencarnación porque es afín a sus creencias.

Entre nosotros la idea de la reencarnación ha sido algo ajeno, que tiene ahora aceptación por la influencia de los que han ido a buscar en las religiones de la India lo que podrían haber encontrado con creces en el Cristianismo.

Pero, por aquello de que a veces se rechaza lo que se tiene, quizás debido a la rebeldía que algunos adoptan en contra de lo que han recibido de sus antepasados, hay entre nosotros quienes prefieren buscar la salvación en otras fuentes y desprecian el agua viva que Dios les está ofreciendo a manos llenas.

REENCARNACIÓN EN EL HINDUISMO

La creencia en la reencarnación se origina, casi sin duda alguna, en la India. Parece que esto tiene lugar de cinco a siete siglos antes de Cristo, que es cuando aparecen los llamados "Upanishads", palabra que viene a significar "sentados cerca de un maestro" y que son escritos considerados sagrados por los hindúes.

Con todo, algunos textos hablan de que esta doctrina ya era conocida cuando aparece el Rigveda, otro escrito considerado sagrado, alrededor del 900 A.C.

De todas maneras es en los Upasnishads, sobre todo en el más antiguo de ellos, el Brhadãranyaka, en que aparece la teoría por primera vez.

La doctrina de la reencarnación y del samsãra, que es el nombre con el que se designa a todo el proceso, se atribuye a un sabio llamado Uddãlaka Ãruni.

Por su parte se cree que quien ideó la doctrina del karma lo fue Yãjñavalkya, de quien se conservan muchas tradiciones en el segundo de los Upanishads, el llamado Chãndogya, y al que se consideró un líder en las nuevas ideas religiosas.

Tales doctrinas, por ser realmente extrañas a lo que creía la mayoria, sólo eran conocidas de unos pocos, sobre todo entre pequeños grupos de ascetas.

Sin embargo muy pronto se expandieron, de tal manera que cuando aparecen los últimos Upanishads y las escrituras budistas más antiguas (alrededor del 500 a.C), casi todo el mundo las conoce.

En realidad fueron doctrinas que penetraron en el pensamiento de los hindúes y, quizás por una especie de ósmosis espiritual, en la mayoría de los habitantes de la India, tanto que las religiones derivadas del hinduismo también las aceptan casi sin excepción.

La causa principal de su rápida aceptación parece que fue la gran popularidad de que gozaban los ascetas errantes, que iban de pueblo en pueblo, dando muestras de una gran capacidad de auto-mortificación, lo que hacía que el pueblo los tuviera por santos.

Esto favoreció el fervor popular y la búsqueda de caminos que lograran el encuentro con el Sublime o Último, cuya unión traía consigo la total liberación del ciclo de renacimientos.

En el hinduismo, y en otras religiones derivadas del mismo, existía desde antiguo una especie de obsesión con el dolor humano y, al no encontrársele explicación, se fueron formando teorías que terminaron por formular la doctrina del karma y de la reencarnación.

De todos modos, existen muchas diferencias en la forma en que se aceptan tanto la una como la otra, dependiendo de la propia filosofía religiosa de los distintos grupos que componen el hinduismo en general.

KARMA Y SAMSÃRA

La palabra "karma" viene a significa "hecho" o "acto", y se refiere a aquellas cosas que en nuestro lenguaje llamaríamos pecados y que son los que producen la necesidad del renacimiento.

Una persona tiene que pagar por los pecados, sea en esta vida o en una próxima, originándose lo que se llama "samsãra", que es el nombre con el que se designa a todo el proceso de los renacimientos.

Mientras una persona no logra la liberación se mantiene atrapada en el proceso, como si estuviera montada en una noria que da vueltas constantemente, aunque se cambien las formas en que uno retorna a la vida.

Lo curioso es que tal manera de pensar se extiende también a toda otra existencia en el mundo, pues todo está sujeto a este proceso cíclico.

El samsãra, en sí mismo, no es un proceso en el que uno pueda ver progreso o purificación, sino es más bien una perpetua esclavitud.

Sólo podría salirse de este proceso si se logra la liberación o "moksa", que sería la emancipación final, la unión con Brahma, el único eterno Principio, Dios.

LOS CAMINOS DE LIBERACIÓN

Es difícil entender las varias y sutiles diferencias entre los diversos grupos religiosos de la India que profesan ideas afines.

Todos, ciertamente, proponen soluciones para escaparse del fatídico ciclo de renacimientos o samsãra, y señalan un camino (mãrga) para conseguirlo.

En uno de los textos más conocidos de la India, el llamado "Bhagavagditã", que significa "Canción del Señor" y que fue compuesto unos dos siglos antes de Cristo, se proponen tres caminos para la salvación o "moksa".

Según este texto lo que produce el karma no son los actos en sí mismos sino el deseo por lograr sus resultados, y de ahí la esclavitud que se padece.

Los tres caminos de salvación allí presentados son:

1) El karma-mãrga o el "camino de los deberes", que consistiría en cumplir desinteresadamente las obligaciones de orden ritual o social.
2) El Jñãna-mãrga o el "camino del conocimiento", donde se utiliza la meditación y el sistema ético y contemplativo llamado "yoga", el cual exige un largo entrenamiento, con el que se consigue una visión tan elevada que permite lograr la identidad con Brahman.
3) El bhakti-mãrga o el "camino de la devoción", que suele ser la que se tiene a un Dios personal.

Cada quien tiene que adaptar estos caminos de acuerdo a su propia personalidad.

CONSECUENCIAS PRÁCTICAS

Es importante señalar que si bien la gran mayoría de los hindúes no están interesados en la iluminación, que consideran cosa de unos pocos privilegiados, aceptan sin discusión la doctrina de la reencarnación y por ella ven afectadas sus vidas de muchas maneras.

Al creerse dominados por la ley del karma, contra la que sólo unos pocos están realmente dispuestos a luchar, se sienten sometidos a una especie de fatalismo. Todo sucede porque tiene que suceder, no importa lo que yo haga para evitarlo.

Eso lleva también a una resignación ante los acontecimientos, puesto que todo lo malo que sucede es un castigo por actos cometidos en algún momento de una existencia anterior.

Esto lleva, en realidad, a considerar la vida presente como algo sin verdadero futuro, de lo que surge un cierto pesimismo frente a la vida, como si se estuviera viviendo una simple ilusión. No hay esperanza en un mañana mejor, en un Reino en el que se ha de vivir junto a Dios, pues eso estaría reservado para los muy pocos que puedan romper el siclo fatal de las reencarnaciones y lograr la "moksa" o liberación.

Además, esto ha mantenido en la India un sistema de castas, en los que existe una verdadera separación, sobre todo entre los que pertenecen a alguna de éstas y los llamados parias. Unos y otros aceptan que esto pertenece al karma, por lo que muy pocos se deciden a la lucha por la justicia social y los cambios en el sistema.

LA REENCARNACIÓN EN EL BUDISMO

El budismo recibe del hinduismo, del que se deriva, la reencarnación como herencia, así como otras creencias tradicionales, aunque Sidharta Gautama, el Iluminado o Buda, agrega algunos puntos originales, que han sido cambiados o completados por sus seguidores en los siglos posteriores.

Por eso existen varios "budismos" de los cuales los más importantes son el Theravãda o "Camino de los ancianos" y el Mahãyãna o "Gran Vehículo".

El budismo enseña lo que se llaman las "cuatro nobles verdades", y todas tienen que ver con el sufrimiento: 1) El hecho mismo del sufrimiento. 2) El origen del sufrimiento. 3) La remoción de las causas del sufrimiento. 4) La trascendencia del sufrimiento.

Según las enseñanzas del budismo, existen muchos mundos que componen algo así como un universo. Más allá de estos mundos es que se encuentra el Nirvãna, que es sinónimo de la felicidad perfecta o Iluminación. Esta sería la "meta indescriptible" que se anhela profundamente, pues de lograrla se conseguiría la total liberación.

Por eso se establecieron medios a fin de conseguir algún día romper con el ciclo de renacimientos, sobre todo por medio del "Camino de las ocho formas". En el último de estos pasos ocurriría la iluminación.

Se dice que a Buda, el día que recibió la iluminación mientras se encontraba en meditación debajo de un árbol, le fue también revelado el Nirvãna (Extinción), una condición de eterna paz que no es posible describir en términos humanos, algo así como un reino de la no-muerte, pues ya no habrá renacimientos.

Sin embargo, el budismo no cree propiamente en un Dios personal, ni Creador, como tampoco en la inmortalidad propiamente dicha.

Lo que domina al creyente budista es su búsqueda de la liberación para lograr, alguna vez, la serenidad y la paz en el Nirvãna.

No es fácil entender las enseñanzas budistas, pues, en realidad, también niegan la creencia en el alma, al menos tal y como nosotros la entendemos.

Esto último es uno de los grandes escollos que presenta el budismo. Si no hay alma, ¿qué es lo que permanece más allá de la muerte para poder reencarnar?

Esto ha sido un punto muy criticado por filósofos indios y occidentales, y, para defenderse, los budistas inventaron una explicación muy poética, usando la analogía del fuego. Así como el fuego permanece el mismo aunque a cada momento sea diferente en su forma, así es la existencia que continuamente renace. Pero, volvemos a preguntar, ¿quién es el que renace?

Yo personalmente considero que sería todo lo contrario, pues la reencarnación se parecería a una serie de sucesivos apagones después de momentos de luz. En estos últimos se viviría y en los otros se extinguiría la llama, sin que haya verdadera continuidad, pues pocas personas se han atrevido a decir que recuerdan lo que fueron en vidas pasadas, a no ser aquellos que en estados alterados de la mente dicen todo lo que al inconsciente se le ocurre inventar.

LOS CRISTIANOS Y LA REENCARNACIÓN

Voy a exponer ahora algunas de las razones por las que la reencarnación es incompatible con las enseñanzas del Cristianismo.

Los cristianos coincidimos con los hindúes y budistas en la búsqueda de la liberación para llegar a la eterna paz y felicidad en lo que nosotros llamamos "el Cielo".

Pero, en lugar de creer que esto pueda ser conseguido por el esfuerzo humano, aceptamos la Revelación de Dios que nos asegura que si bien esto es imposible para el hombre, El, por el amor que nos tiene, nos ha enviado un Redentor que se ofreció en sacrificio para nuestra salvación.

Los cristianos - casi sin excepción - creemos que Dios ha creado los seres humanos para estar un tiempo en esta tierra y luego pasar a otra vida. El alma es creada individualmente, y aunque durante la estadía en la tierra le corresponde estar en un cuerpo, luego de la muerte este cuerpo se destruye, pero el alma sigue viviendo en forma única e irrepetible, ya de una manera definitiva, o en la Casa de Dios o en ese estado de reprobación que llamamos infierno.

No estamos de acuerdo todos los cristianos - pero los católicos lo tenemos como una verdad de fe - en que después de la muerte aquellos que son dignos de la salvación, pero todavía presentan imperfecciones o una especie de "encurtimiento espiritual" que la Iglesia llama "reato de culpa", deben pasar por un período de purificación en un estado que llamamos Purgatorio.

La Iglesia no ha definido exactamente ninguno de estos tres estados, pues la Revelación recibida de Dios apenas nos habla de su existencia y su realidad, pero sin entrar en detalles de cómo es cada uno de ellos.

Cristo mismo definió la vida eterna como un estado de gloria en la Casa del Padre o uno de perpetua condenación en la morada de los demonios.

Hablando del Juicio Universal dice claramente que El mismo separará a los buenos de los malos, como el pastor separa a las ovejas de los cabritos. Unos escucharán estas bellas y gratificantes palabras: Vengan, benditos de mi Padre; hereden el Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Porque tuve ... (Mateo 25,34-35).

Por el contrario los otros escucharán de sus labios esta terrible sentencia: Apártense de mí, malditos, vayan al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve... (Mateo 25,41-42).

En cuanto al Purgatorio no existe en la Sagrada Escritura una definición clara del mismo. La Iglesia se basa en la Tradición para enseñarnos su existencia, pero sin aclarar realmente el cómo las almas allí se purifican.

Los cristianos creemos que el hombre es pecador y que necesita redención y purificación de sus pecados. Pero la verdad fundamental del Cristianismo, en la que están de acuerdo la absoluta mayoría de los diversos grupos cristianos, es que Jesús es el Hijo de Dios, que descendió de su altura divina y se hizo uno de nosotros para pagar por los pecados de todos.

EL SIERVO SUFRIENTE DE YAVHÉ

Así lo vio Isaías en una visión y luego nos lo presenta como:

Despreciado y evitado de la gente, un hombre hecho a sufrir, curtido en el dolor; al verlo se tapaban la cara; despreciado, lo tuvimos por nada; a él que soportó nuestros sufrimientos y cargó con nuestros dolores, lo tuvimos por un contagiado, herido de Dios y afligido. El, en cambio, fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Sobre él descargó el castigo que nos sana y con sus cicatrices nos hemos curado (53,3-5).

Esta será también el principal tema en la predicación de los apóstoles, quienes vieron en Jesús a Aquel que vino para darnos vida eterna.

Dice san Pablo: Pero el Mesias murió por nosotros cuando éramos aún pecadores; así demuestra Dios el amor que nos tiene (Romanos 5,8).

Y lo mismo Pedro: Porque también el Mesías sufrió una vez por los pecados, el inocente por los culpables, para llevarnos a Dios (1a. Pedro 3,18).

Juan afirma también: Por esto existe el amor: no porque amáramos nosotros a Dios, sino porque El nos amó a nosotros y envió a su Hijo para que expiara nuestros pecados (1a. Juan 4,10).

El autor de la Carta a los Hebreos expresa lo siguiente: Por cuanto es destino de cada hombre morir una vez, y luego un juicio, así también el Mesías se ofreció una sola vez (9,27).

LA VIDA NUEVA

Jesús habla de un nuevo nacimiento, pero al mismo tiempo niega que sea carnal.

Cuando lo visita Nicodemo, Jesús revela a este prominente fariseo un renacer por medio del agua y del Espíritu Santo. Al oír hablar de volver a nacer, Nicodemo pregunta extrañado (cosa que no hubiera ocurrido de tener los judíos alguna idea de la reencarnación): -¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Es que puede entrar por segunda vez en el seno de su madre y nacer? Repuso Jesús: -Pues sí, te lo aseguro: Si uno no nace de agua y de Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios. De la carne nace carne, del Espíritu nace espíritu (Juan 3,4-6).

Bien clarito, ¿verdad? Se trata de un nacer a la gracia de Dios, que nada tiene que ver con un nuevo nacimiento carnal, como sería una reencarnación.

PARÁBOLA DEL RICO Y LÁZARO

En esta parábola Jesús habla de dos personas que vivieron en forma diferente en la tierra. El pobre Lázaro fue, después de su muerte, al seno de Abraham, donde iban los justos, por no haber llegado todavía la hora de la redención. El rico, sin embargo, fue al infierno, donde sufría inmensos tormentos. Al pedirle el rico a Abraham que mandara a Lázaro a aliviar un poco sus dolores, el Patriarca contestó: Entre ustedes y nosotros se abre un abismo inmenso; por más que quiera, nadie puede cruzar de aquí para allá, ni de allí para acá (Lucas 16,26).

Las parábolas eran medios usados por Jesús para enseñar. Y aquí se hace ver bien claro que la suerte del que muere es definitiva, sin que se pueda volver a la tierra, en otra forma, a expiar por los pecados cometidos.

YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA

Junto a Jesús crucificaron con él a dos malhechores. Uno de ellos reconoció sus errores y pidió: -Jesús, acuérdate de mí cuando vuelvas como rey. Jesús le dijo: Hoy estarás conmigo en el paraíso (Lucas 23, 42-43).

El Señor muestra que tiene poder para salvar. Por eso no duda en asegurar esa salvación a aquel hombre que había sido crucificado junto a él.

De la misma manera aseguró a Marta: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque muera, seguirá viviendo; y todo el que ya vive y cree en mí, no morirá nunca (Juan 11,25).

Como podemos ver la idea de la reencarnación va en contra de la verdad fundamental del Cristianismo: que Jesús vino a la tierra a pagar por nosotros, a rescatarnos del poder del mal.

Si se necesitara una reencarnación para expiar por el "karma", es decir, por los hechos de vidas pasadas, ¿para qué tenía que venir al mundo el Hijo de Dios?

Vuelvo y repito, si el Dr. Weiss hubiera probado que la reencarnación fuese una verdad indiscutible, sería el descubrimiento más trascendental de la Historia, pues echaría por tierra lo que tantos hombres y mujeres han creído y por lo que millones de seres humanos han dado la vida.

Creo que es risible, sin embargo, pensar que un librito de ciencia-ficción, como lo es indiscutiblemente el del Dr. Weiss, vaya a hacer temblar la fe de los cristianos.

DIOS NO RECICLA A LA GENTE

Me contaba una señora que una hija suya solía repetir, como de broma, que en su próxima vida le gustaría ser esto o lo otro. (Esto demuestra hasta dónde van calando las ideas de la Nueva Era, que se propagan a través de todos los medios de comunicación).

Un día, estando esa hija en presencia de una sobrinita suya, niña de siete años, se le ocurrió decir algo por el estilo y, para sorpresa suya, la niña le contestó: "- Ay, tía, Dios no recicla a la gente".

Esta respuesta la dejó admirada, al venir de una niña tan pequeña. Luego se lo comentó a su madre y ambas pensaron que eso tuvo que haberlo oído en alguna parte. Por eso le preguntaron qué era lo que ella quería decir con esa frase, a lo que la niña contestó - demostrando estar mucho más clara que algunos cristianos adultos - que nadie se lo había dicho, pero que ella sabía que Dios nos ha creado para vivir eternamente con El después de esta vida, que es la única que tenemos.

Ciertamente la niña había aprendido bien el catecismo, y lo estaba interpretando, con el candor de sus siete años, como una pequeña teóloga.

Pero si la Escritura dice que de la boca de los niños de pecho has sacado una alabanza, ¡cuánto mejor hablaría El por la boca de una de siete años!

RESUMIENDO

La creencia en la reencarnación es el producto de un esfuerzo humano por explicar las aparentes injusticias y contradicciones que ocurren en el mundo.

Antiguos pensadores, sobre todo en la India, como hemos explicado, elaboraron todo un sistema doctrinal basado en que si vemos que aquí hay personas que lo pasan muy bien, mientras otras sufren mucho, es porque las segundas cometieron pecados en una vida pasada que están pagando en la presente.

Así se llegó a elaborar el concepto de lo que se llama "ley del karma", por la que una persona que lleva una vida de pecado, al morir se reencarna en un animal o en otra persona, dependiendo de una serie de detalles y situaciones. Sobre esto hay muchas discrepancias entre unos y otros.

Esto demuestra una profunda intuición de que el pecado necesita redención, pero, al no contar con el auxilio de la Revelación, desconocida para ellos, se dieron a pensar en la necesidad de un esfuerzo humano que no es capaz de lograr la liberación en una sola vida, sino que necesita de muchas vidas. Lo que no se dieron cuenta es de que, en cada vida, se seguirían cometiendo pecados, con lo que la redención sería imposible para la absoluta mayoría de los humanos.

Esto es algo que no pudieron explicar los creadores de esta teoría, pues su idea de la persona humana y aun de Dios nunca ha sido suficientemente clara, por lo que la doctrina de la reencarnación deja muchísimas preguntas sin contestar.

Claro que con un Dr. Weiss cerca de nosotros para descifrarnos el misterio no tendríamos problemas. El único sería conseguir los cientos de dólares que se necesitarían para pagar sus servicios o el de tantos imitadores que le han salido, pues los charlatanes y embaucadores pululan por dondequiera, inclusive vestidos con el digno traje de la profesión de Galeno.

¡Qué buen negocito se han buscado!

No nos dejemos confundir. Hoy hay muchos interesados en propalar toda clase de patrañas porque esto les produce muchísimo dinero.

No permitamos que nos arrebaten el tesoro de nuestra fe en Jesucristo, que es realmente el ÚNICO que puede darnos esa salvación eterna que tanto anhelamos desde lo más profundo de nuestro ser y que nunca podríamos conseguir con nuestro propio esfuerzo.

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Página fue modificada: 30/08/2008 11:37

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